Crónica de un despertar inesperado
Mi pensar
Advertencia: A continuación leerá algunas ideas salidas de mis emociones y mi sentir, es posible que le resulten desagradables. A veces escribo para no olvidar. Ya se encuentra advertido.
El día en que iba a ayudar a la fundación, me levanté a las 7:30 de la mañana para ir a esperar el taxi. A partir de aquí dejaré la parodia barata de la obra de García Márquez, ya que me siento indigno de continuar. Pero lo mencionado anteriormente es cierto, el primer de la semana pasada que fui a ayudar a la fundación me levanté a esa hora. El día anterior había conocido personalmente a Kees y a sus 3 hijas en un café en la Cd. de Huajuapan, ellos vinieron a realizar una actividad con los niños de la escuela "Dieciocho de Marzo", escuela en la cuál fueron donadas 30 computadoras por la fundación Kids on Computers, a quienes tuve el placer de ayudar hace aproximadamente 4 meses.
Ese día me levanté un poco enfermo, el día anterior me había comprometido a asistir a la escuela para apoyar a Kees en la realización de la actividad, que consistía en mostrar a los alumnos de la escuela de Huajuapan unas cartas realizadas por alumnos de una escuela de Edmonton, lugar donde radica Kees, y lograr que los niños escribieran una carta de respuesta para los niños de Canadá. El compromiso para asistir el día siguiente a la escuela, lo hice arriesgándome a tener problemas en el trabajo, ya que no había avisado sobre la inasistencia y tenía que entregar un trabajo para ese día, la noche que hice el compromiso tuve que dormirme muy tarde para poder terminar lo que debía entregar, en esos momentos me volvió esa sensación de desánimo que había tenido un par de meses atrás. Y era la sensación de que el trabajo realizado, a veces, no vale la pena. Posiblemente tuvo que ver en esos días, la situación económica en la que me encuentro y algunos detalles que me empiezan a parecer incómodos en el ambiente laboral. Pero no pude evitar esa noche de desvelo sentir la misma sensación, de que a lo mejor todo lo realizado no valdría la pena, y si a eso le agregamos una terrible gripa que estaba empezando a mermar mi salud, creo que sería difícil describir con lindas palabras lo que sentía esa noche. Esa noche, martes, en el café llegó el director de la escuela recalcando algo que ya sabía, que no habrían clases al día siguiente. Afortunadamente, el director es una persona muy entregada y se comprometió a reunir todos los niños posibles para que realizaran la actividad con Kees al día siguiente.
Hubieron cosas rescatables esa noche si quitamos la idea del desánimo, una fue ver que Kees era un SysAdmin que utiliza software libre y que estuvo en el LinuxCon en Portland; otra fue ver de nuevo la entrega del director de la escuela y una última, ver la disponibilidad de Kees para tratar de entender el muy mal inglés que hablaba, estoy seguro que yo decía casi todo mal, pero así como trataba de entender su inglés por el contexto, él trataba de "cachar" algunas palabras para entenderme y creo que realizaba un esfuerzo titánico, eso sería algo vital en los dos días siguientes.
Al llegar al día siguiente, un poco tarde por la desvelada, Kees y sus hijas copiaban los archivos a las computadoras, una por una, ya que desgraciadamente todavía no ha podido instalarse la red en la escuela, eso lo obtendrá sin costo por su entrada a un programa de gobierno. De ahí empezamos a ver algunos detalles que podían dar problemas, una era que los puertos USB de algunas computadoras no servían, por fortuna había varios discos vírgenes que había llevado cuando se hizo la instalación del laboratorio con la fundación, eso me permitió copiar los archivos para que los niños pudieran utilizar todas las computadoras. Cuando todo estaba listo, los niños entraron y al empezar a trabajar todas las computadoras se apagaron, fue un problema eléctrico. Se intentó hacerlo un par de veces más y se notó que la instalación eléctrica no permitiría trabajar a todas las computadoras. Y si a eso le agregamos una llamada para hacerme saber que habían problemas con el trabajo, mi estado de ánimo decayó un poco más. Cabe mencionar que aunque me sentía así, algo me movía a no dejar de apoyar, y trataba de dar todo lo que tuviera a mi alcance para solventar los problemas.
Después de esto comenzó lo que ayudaría a despertarme, los niños encendieron sus máquinas, no eran de un solo grado, estaban mezclados, desde niños muy pequeños como Miguelito, hasta los niños de sexto grado. Todos motivados por utilizar la computadora, con una sonrisa dibujada y con ansia de saber cómo se prendía, cómo se podían leer las cartas, y muchos de ellos también cómo entrar a los juegos. Los niños estuvieron felices haciendo cartas, todos trataban de escribir, todos trataban de usar la computadora, algunos con mayor dificultad que otros, pero todos contentos. Desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde estuvimos con ellos porque sólamente se pudieron juntar 60 niños. Después de eso tuve que salir rápido para el trabajo para ver que todo estuviera bien, y arreglar lo que no hubiera funcionado, afortunadamente no hubo nada que arreglar, el día no me fue descontado, pero sobre todo a pesar del cansancio y el malestar por la gripa, estaba contento, nunca pensé que reaccionaran así los niños. Esa noche salimos a cenar con Kees a un lugar donde se come muy bien y barato, todo lo pagó Thomas, después fuimos a tomar un café. Esa noche, por más que traté de conciliar el sueño, no pude, el malestar en la garganta se volvió insoportable.
Al otro día, las cosas fueron un poco diferentes, ahora ya había clases y los niños pasarían con sus respectivos grupos en la hora indicada por su horario de computación, pero estaba desvelado y con un fuerte malestar en la garganta. Kees llegó con la excelente idea de tomar fotos a los niños, en parejas como estaban trabajando en ese momento, y ponerlas directamente en su carta. Esta forma de trabajo emocionó aún más a los niños. Ese día fue el más reconfortante de todos. Ver a los niños trabajando duro, divertidos, emocionados, ver su sonrisa y el gran interés mostrado fue posiblemente el mayor aliciente que pude encontrar para seguir trabajando. Además que se complementaron con varias cosas interesantes durante esos días:
- Kees me regaló un volumen de Linux Journal y Linux Pro Magazine, además de 3 stickers, un catálogo de ThinkGeek y un disco de Fedora 11 y de openSuse, en sus cajitas.
- Un niño cautivado por Erin, hija de Kees, preguntando: "Oiga, y cómo se llama la güerita". Le dije: "¿Por qué no le preguntas su nombre?" a lo que contestó, "Para qué, si ni me entiende". Después de un rato de insistencia de su parte le dije que le preguntaría y se lo diría. Cuando le comenté a Erin que un niño quería saber su nombre, fue hacia él y se lo dijo, le pedí que lo deletreara, y se lo dije al niño para que pudiera escribirlo. El niño no se apenó, ni mucho menos, al contrario no le quitó la mirada de encima en el tiempo que estuvo en el laboratorio. Estoy seguro que Erin ya tiene un admirador en ese niño.
- Ver a unos niños que preguntaron si podían continuar con su carta, les comenté que en el recreo podían regresar pero si querían podían jugar, y con un tono severo contestaron: "No, yo no quiero jugar, prefiero avanzar con la carta".
- Unas niñas afuera del laboratorio, platicando entre ellas comentan: "Oye, ¿Por qué están tan güeras esas muchachas?".
- Miguelito, un niño pequeñito de primer grado, entra al laboratorio, cuando estuvo a punto de acabar el día para decir: "Maestro, póngame un videojuego".
- Una niña tratando de comunicarse con Erin quien no habla español, pero que una con la otra trataban de ser comprensivas.
Pero al finalizar el día no todo fue miel sobre hojuelas, algo que me apena mucho es no haberme podido despedir de Kees, ya que esa noche iríamos a cenar o posiblemente a una feria de un pueblo cercano, pero me enfermé, me sentí muy mal fui al médico y ya no pude salir. Al otro día tuve que ir al trabajo y ellos saldrían a las 12 de viaje. Pero a pesar de todo, estaba feliz, en el momento en que escribo esto todavía esbozo una sonrisa de satisfacción, y siento que va mucho más allá de cualquier retribución monetaria o de cualquier reconocimiento. Ver a esos casi 100 niños sonrientes, contentos por utilizar esas máquinas, con una gran curiosidad, que me hizo darme cuenta lo importante que es una buena educación en ellos, ahí se ve lo importantes que son, que realmente son el futuro y que tenemos que hacer algo.
Hace falta mucho trabajo de esta actividad: falta organizar las cartas, traducirlas al inglés para los niños canadienses, falta poner algunas fotos en cartas ya realizadas, hacer que los niños que faltan en la escuela escriban las suyas. Todo eso será un trabajo tedioso, tal vez, pero con esa sensación de ánimo y buen humor que me proporcionaron los niños, me siento despierto y con ganas de trabajar más.
Permalink: http://mononeurona.org/entries/view/thot/1960
Comentblogs:Felicidades, thot.
si quieres puedo ayudarte en traducción. Solo dime si hay que seguir algún formato o cualquier cosa. saludos.
2009-11-15 07:34:24-06
Claro estaría bien, muchísimas gracias. Lo que pensábamos hacer era poner la versión original de los niños, hacer una corrección ortográfica y meterlo al traductor de google. De ahí checar detalles de la traducción únicamente. Fue como hicieron los profesores de Canadá.
2009-11-15 11:40:56-06
Buenas thot creo que cuando llegues ante el juicio de Osiris y pesen tu corazón la balanza se inclinara del lado de la justicia y razón, sigue realizando tus sueños y que tus metas se cumplan todas, venciendo al desanimo.
2009-11-15 15:40:26-06
Puedo hacer eso, solo envíame chamba y te la regreso lo mas rápido posible.
2009-11-15 18:25:54-06
Claro, muchas gracias. Deja que vaya a la escuela a sacar todos los archivos. Porque todavía varios niños tienen que hacer cartas. No pasa de esta semana, espero, que pueda tener todas.
2009-11-15 19:29:46-06










